sábado, 26 de noviembre de 2011

The Sound of Christmas

Laura
Querida Inés:

Mucho tiempo sin escribir, ¿eh? Parece mentira que ya queden unas tres semanas para que volvamos a Sevilla, el tiempo vuela. Siento no haber actualizado, pero es que tampoco me pasaban cosas realmente interesantes en Salford. Hoy me ha ocurrido una de esas pequeñas cosas de la vida que te hacen sentir bien y quería compartir esta anécdota contigo.

Hoy fui a Mánchester con la otra Laura, ya que teníamos varias cosas que comprar y, de paso, íbamos a ver el mercadillo navideño que había cerca de la Manchester Wheel. Uno de nuestros destinos era Market Street, que, como su nombre indica, es la calle con más tiendas e incluye el Manchester Arndale, un centro comercial que me recuerda mucho a Los Arcos, pero como seis veces más grande (¡te pierdes ahí dentro!). En el Arndale hay una papelería en la que compré una postalita para mandártela en cuanto escriba algo decente y pueda ir a correos.

El caso es que en esta calle siempre hay gente que toca música o canta para que la gente les eche monedas (muchos son verdaderos talentos), algunos por necesidad y otros por una causa, que crean un ambiente increíble. Hoy vi a un hombre sentado en medio de la calle tocando la guitarra, muy sonriente, con su perro, cubierto con una especie de tienda para protegerse de la lluvia, que vendía CD con su música muy baratos. Me gustaba mucho cómo sonaba, así que le dije a Laura que le iba a comprar un disco y ella se animó a hacerlo también. Me acerqué y le dije que quería dos, haciendo el gesto del número con los dedos, pero cuando el hombre dirigió la cabeza hacia donde yo estaba me fijé en que era ciego, lo cual me sorprendió mucho por todo lo que le debía haber costado montar todo lo que tenía ahí sin poder ver. Me dijo que podía elegir los que quisiera, de modo que cogí dos y se los pagué.

Hasta ahí todo normal, pero fue darme la vuelta y ver que muchísima gente se había acercado a la tienda del ciego al vernos con él, como treinta personas o más. Él empezó a tocar "Chiquitita" y nos quedamos a escucharle. Cada vez venía más y más gente que detenía su paseo por Market Street para escuchar la guitarra del ciego, y prácticamente todos los que estaban allí le echaron monedas (que además no era la típica calderilla, sino monedas de una y dos libras). Incluso unos niños se acercaron a darle su dinero y a acariciar a su perrito. Fue una escena realmente conmovedora, como si, de repente, nos hubiéramos vuelto parte de una de esas películas navideñas a finales de noviembre. Acabé derramando unas lagrimillas, pero de alegría, no sabría explicar muy bien por qué, pero me sentí muy contenta y en paz.

Termino esta pequeña cartita electrónica con la misma canción que tocó el ciego:



Besos y abrazos, ¡espero que estés pasándolo genial!
Laura

domingo, 9 de octubre de 2011

Der Herbst kommt...

Querida Laura:

Ya hace dos semanas que estoy aquí y tú casualmente un mes porque llegaste el 9 de septiembre. Hoy coinciden esas dos fechas. Esta última semana ha sido un poco ajetreada porque empezamos los días de presentación en la universidad y todo lo relacionado con nuestra vida diaria aquí: abrir una cuenta bancaria, entregar la matrícula, cómo hacer uso de la biblioteca, la página web...
El martes tuvimos un desayuno todos los Erasmus en el comedor de la universidad (se llama Mensa). Nos pusimos una pegatina con nuestros nombres, desayunamos y tuvimos la oportunidad de conocernos. Nos dividieron en grupos e hicimos como una especie de ginkana por la universidad. He de reconocer que no esperaba tantos españoles, aunque solo me junto con algunos de ellos e intentamos hablar en inglés o alemán todo el rato. Aquí he podido conocer gente de Finlandia, Turquía, Bélgica, Francia... e incluso me presenté a unas chicas chinas. También pude ver que hay dos chicos coreanos porque lo vi en una lista. Es curioso también que casi todos aquí estudiamos traducción e interpretación.
El miércoles nos dieron a cada uno una montaña de papeles para rellenar y de información. Ahí el agobio subió... Lo bueno es que lo tienen todo muy bien organizado y no se les escapa una. Ese día también nos enseñaron la biblioteca de la universidad, aunque sea una universidad y una ciudad pequeñita, la biblioteca alberga muchos títulos de libros, películas... Ese mismo día, una organización de estudiantes llamada Erasmus on tour encargada de hacer tours y excursiones, nos hicieron una presentación sobre los sitios que iríamos este Wintersemester.
El jueves nos abrimos una cuenta en el banco de aquí y nos enseñaron cómo utilizar la página web de la universidad. Aún nos tienen que dar a cada uno nuestro nombre de usuario y password. A partir de ese día todo fue más tranquilo, el jueves por la noche nos enseñaron algunos pubs y demás. En ese momento me di cuenta el frío que iba a pasar aquí. Cuando entras en los sitios se está calentito porque tienen la calefacción encendida, el problema es cuando sales el exterior... Ayer, sábado, una persona nos guió por la ciudad para enseñarnos los sitios más emblemáticos. Esta ciudad es pequeñita y se puede ver pronto, pero hay algunos sitios que me encantaron como un barrio que parecía sacado de un cuento.Tengo que subir algunas fotos.
Tengo que confesar que me voy a hacer adicta al chocolate, aquí es barato y siempre apetece tomarse una taza de chocolate caliente para entrar en calor.
La convivencia en la residencia va genial, ayer pude conocer a otra chica alemana de esta parte del pasillo. Muchas veces cenamos juntos todos los alemanes y nos quedamos hablando. Aunque aún no puedo participar enteramente en sus conversaciones y no pillo sus bromas, me lo paso bien con ellos. Incluso me han dejado cd's de música o libritos. Algunas veces voy a la cocina de la otra parte del pasillo, también tuve la oportunidad de conocer a los que viven allí. Hay una chica española que se llama María y me lo paso genial con ella.
Aquí generalmente no tienes problemas si no sabes alemán, te puedes defender con el inglés perfectamente. Pero ayer fui al correos más cercano para informarme sobre mi caja "extraviada" y pregunté si les podía hablar en inglés y me dijeron rotundamente: ¡No, en alemán! En ese momento, con la preocupación que tenía encima y esa respuesta, se me saltaron las lágrimas. Como pude, tuve que explicarles lo que pasaba y me decían todo el tiempo que no me podían ayudar, así que me fui sin nada nuevo. Espero que llegue esta semana...
Aparte de esa anécdota, no me puedo quejar de nada... bueno sí, quiero que me den ya el carnet, así todo sale más barato y no nos tenemos que gastar tanto dinero en los autobuses. Me alegré también saber que en la ciudad hay una academia de idiomas y hay japonés, así que a lo mejor me puedo apuntar.
Esto ha sido un resumen más o menos de esta semana. A partir de mañana, tengo un curso de alemán intensivo de 5 días. Lo mejor es la hora: de 14 a 17:15 de la tarde. ¡Me encanta! (Ironía)
Seguro que cuando vuelva, tengo los horarios cambiados...

¿Cómo está el tiempo por allí? ¿Almuerzas y cenas a la misma hora que en España?

Muchos besitos,
Inés.

martes, 4 de octubre de 2011

Still looking for a place

Querida Inés:

Me alegra ver que has llegado bien y que estás tan contenta con tu residencia y con el lugar. En mi caso, no me ha ocurrido nada especialmente interesante, pues he empezado las clases (que están a 30-35 minutos caminando a mi ritmo, por cierto) y ahora lo que tengo es un vaivén de horarios que me tiene loca, sumando que todavía no he hecho amigos, lo que se dice amigos (lo que para mí es un amigo, vaya) en este país.

Los horarios nos los dieron el viernes antes de empezar las clases, y el mío me pareció una barbaridad, ya que tenía muchísimas horas semanales (ya que estudio cuatro idiomas), mientras que los demás tenían muy pocas. Tras una semana de clases, he decidido quitarme de Francés, ya que el nivel de aquí está muy desequilibrado: las clases de gramática son nivel principiante (estamos dando las categorías, lo que es un sustantivo, un pronombre...), pero luego tengo Traducción Francés-Inglés y la clase de Francés Oral, en la que sobreentienden que ya sabemos hablar perfectamente y tenemos que hacer exposiciones todas las semanas, y yo ya sufrí eso el año pasado, así que voy a pasar. ¿Que no me lo convalidan en la UPO? Pues lo hago en 4º, me da igual, pero yo aquí no pienso hacer Francés, es un disparate.

Las clases de Chino, por otro lado, me gustan mucho, las profesoras son muy simpáticas (una de ellas incluso nos trajo magdalenas y café el primer día para picar en clase) y no es tan difícil como pensaba que sería, aunque aún no hemos empezado a escribir caracteres, solo reconozco unos pocos y porque la mayoría que hemos visto son esos que el japonés ha heredado (como el de sol y el de luna). Somos pocos en la clase y la gente con la que me siento es bastante agradable conmigo, y como todos allí estudian español les gusta hablarme para practicar, aunque a veces no les entiendo (¿me entenderán ellos a mí?).

Luego tengo Traducción Español-Inglés, que para ellos es traducción normal, pero para mí es inversa. ¿Quién me iba a decir a mí que haría traducción inversa en Salford? Le tengo un poco de miedo, pero el primer texto que nos han mandado, que era político, se me ha dado bien, creo. De Español también tengo una asignatura llamada Spanish Oral Summarising, que consiste en interpretar de español a inglés y viceversa de forma resumida. Me va a venir muy bien para cuando haga Interpretación, porque necesito practicar muchísimo. Además, el profesor se parece un montón a Remus Lupin. :D Yo lo llamo Mr. Lupin porque se me olvida su apellido (creo que se llamaba James Peel).

El caso, volviendo a lo de Francés, es que voy a quitármela y cambiarla por alguna asignatura para el segundo semestre (ya que lo tengo más bien vacío, solo Chino, Inglés e Interpretación) para tener unos horarios equilibrados y de paso consigo tener miércoles y jueves libres. ¡Dos pájaros de un tiro! Si algún día quiero continuar estudiando francés, me meteré a algún sitio, aunque en realidad no me gusta estudiarlo per se, las lenguas asiáticas me parecen mucho más divertidas. ¡Ya tengo ganas de meterme a estudiar japonés también, en cuanto acabe la carrera!

Por último, la clase de Inglés ha resultado ser Cultura Inglesa over and over again, pero el profesor es muy simpático, así que hace que esas cuatro horas que tengo el viernes se hagan más o menos soportables, aunque a veces hablan todos muy rápido y no me entero, con el acento este de Mánchester de las narices (¿te puedes creer que pronuncian much tal y como se escribe?).

La Universidad de Salford está bastante bien, la verdad sea dicha, pero supongo que todo se disfruta más cuando tienes gente con la que tienes confianza y puedes pasar el rato hablando de lo que sea sin que te juzguen. Sigo pensando que no encajo en ningún sitio, que no me entienden o que, directamente, soy más rara que un perro verde y no estoy a gusto en ninguna parte. Trato de ser positiva y de pensar que todo esto merecerá la pena más adelante, porque acabo de empezar y todo comienzo es difícil, pero no puedo evitar echar de menos España, a mi familia y a todos vosotros. Una chica de deviantART que me sigue me ha dicho que si quiero puedo quedar con ella y sus amigas otakus para dar una vuelta por ahí, así que quizá le pida un día que me acompañen a ver la ciudad (por enésima vez, ¡aunque aún me quedan un par de rincones que mira, como China Town!).

Que hablando de otakus, he visitado las dos tiendas de manga más importantes de la ciudad: Forbidden Planet y The Travelling Man. ¡En la primera encontré tomos de Hunter X Hunter! Felicità~~♫ (Aunque estaban salteados, pero who cares). En la segunda tenían el libro de Disney The Art of Tangled, o sea, el libro de ilustraciones conceptuales y de producción de "Enredados", pero valía 25 libras y no tenía dinero. ¡Askhfj! La chica de DA me ha dicho que en China Town hay una tienda que trae cosas importadas de manga, anime y videojuegos, así que quizá les pida que me lleven allí, a ver si hay cosas interesantes, ya que en las tiendas que he mencionado antes no había apenas merchandising (eso sí, mangas había a  montones).

¿Qué más? Bueno, ayer estuve comiendo con unos chicos que son de Castellón y me recomendaron sacarme la tarjeta NUS, que son 11 libras por un año y consigues descuentos en un montón de sitios, como Amazon (20%, ¡me pienso pillar los libros de texto por ahí!), Game o en el transporte público, y realmente me parece muy útil, así que voy a ver si me puedo hacer con ella lo antes posible.

Sobre la residencia... Mi habitación está bien, por suerte estoy en la planta más alta y no tengo demasiado ruido y está la cocina y el inodoro (que está fuera) al lado. Lo malo es que la ducha está en la planta baja y tengo que ir cargando con todo lo que uso para ducharme y buscar la hora adecuada para poder hacerlo sin que haya gente pasando y esté la ducha libre, ya que somos once personas. Once, pero de once solo trabajamos 10, porque hay un chaval (el único chico de la casa) que no hace más que escurrir el bulto y no admite nunca cuándo ha hecho algo que nos perjudica (se ha cargado una ventana y ahora no se puede cerrar, y no ha tenido la decencia de ir a recepción a informar de ello), no limpia y nos insinúa a nosotras que limpiemos cuando no nos toca (como sea por machismo me lo cargo) y tiene todo el día la música a tope (por lo cual estamos planeando una venganza: poner nosotras a una hora concreta música a tope, cuando esté de resacón, porque encima es una esponja). En fin, es lo que tiene la convivencia, y espero que podamos resolverlo con el tiempo, porque la casa no está como para irnos escabullendo (¡la planta baja está llena de arañas! ¡Menos mal que no vivo ahí!).

Por ahora creo que no me dejo nada en el tintero. Ya te contaré si consigo quitarme de Francés. :)

Un beso,

Laura

Willkommen in Deutschland!

Querida Laura:

Mi primera entrada desde Alemania. Quería que pasara toda la semana para así contar cómo ha ido todo en general. Puedo decir que esta semana ha pasado volando en realidad y eso que no he hecho nada realmente especial: hacer la compra, ir al centro de la ciudad dos veces (una de ellas fui al cine), dar algunos paseos, hacer fotos de los alrededores…

Bueno, Alemania es tal y como me imaginaba. Alemán por todas partes, muchas zonas verdes, tejados de las casas triangulares y puntualidad al máximo. Hoy es día de la reunificación alemana o en alemán “Tag der deutsche Einheit” por lo tanto, está todo cerrado. He podido comprobar que aquí cuando es fiesta, es fiesta de verdad. Creo que no tienen tantos días de fiesta como nosotros, por eso, por uno que tienen, pues se lo toman completamente como día libre. 

El primer día que llegué pasó sin indencias (menos en el control de seguridad del aeropuerto de Málaga que tuve que pasar dos veces), el vuelo llegó a su hora y pude coger puntualmente los dos trenes. Incluso cuando llegué un cuarto de hora antes, el tren ya estaba allí. En la estación de Hildesheim me esperaba mi “lazarillo” o como lo llaman “buddy system”. Se puede decir que estuvo todo ese día conmigo. Cogimos los dos autobuses juntas, me ayudó con la maleta, me acompañó a comprar algo para cenar, incluso me dejó un cable para el internet (no sabía que era inalámbrico) y también, me configuró el ordenador para que pudiera conectarme. La verdad es que agradezco mucho su ayuda y además, se lo toman muy en serio. Te mandan correos para decirte si necesitas ayuda y si necesito que me acompañe a algún lado lo hace. Yo creía que iba a hablar inglés con ella, pero desde que la conocí me ha hablado en alemán y creo que no tiene intención de cambiarlo. Generalmente “pillo” todo lo que dice, espero no haberme dejado ningún punto importante atrás.

Al día siguiente, esta chica que se llama Sarah me ayudó con la compra, pues era mi primera experiencia en un supermercado alemán y no entendía ni papa. Eso sí, ahora voy sola, pero siempre acompañada de un diccionario. También estuvo conmigo cuando tuve que pagar el mes de octubre y hablar con el casero. Menos mal que vino. Bueno, en verdad desde el martes pasado no la he visto porque estaba enferma, pero nos mandamos correos.

La residencia me gusta bastante, he tenido mucha suerte en caer en esta. Está a 10 minutos de la universidad andando, aunque para ir al centro de la ciudad sí que hay que coger un autobús. Solo he podido dos veces a Hildesheim, el transporte es un poco caro y prefiero esperar cuando tenga el “Semesterticket” con el que muchas cosas te salen gratis (puedes ir a varias ciudades gratis en tren como Hanóver, Bremen, Hamburgo y otras que hay por aquí). La residencia está al final de una calle en la que solo hay casitas y árboles. Aquí cada planta está dividida en dos partes y en cada parte hay 6 estudiantes. La cocina está al final de pasillo, con una mesa con seis sillas para cuando nos reunimos, que suele ser a la hora de la cena. La habitación es amplia, quiero decir, para una sola persona está muy bien, además incluye el baño. Ahora mismo se ve un poco vacía, pero la tendré que hacer habitable pronto, colgaré fotos y esas cositas. Llevo aquí una semana y aún no lo he hecho. Ya puedo decir que todos los de mi parte de la planta son alemanes. Eso es algo que me impresionó, creía que las residencias estarían llenas de Erasmus, en esta viven muchos alemanes que son de otras ciudades pero estudian aquí. Creo que los Erasmus han caído en otra. Pero me gusta, así cuando cenamos, solo escucho o hablo alemán. De momento, conozco a los dos chicos, las chicas llegarán más tarde. Son bastante simpáticos y me río con ellos (aunque algunas veces no pille la broma, todo hay que decirlo) Nos reunimos a las 20:30 todos los días para cenar, menos este fin de semana que se han ausentado, pero volverán mañana. Así que de momento solo conozco a alemanes, vamos mis compañeros de residencia. Sé que hay algunos españoles por aquí, pero muy pocos, este año casi todos habrán caído en otras residencias. 

De todas formas, mañana tenemos el primer día de presentación: un desayuno en el comedor de la universidad con todos los Erasmus, así que tendré oportunidad de conocerlos a todos. Da la casualidad de que las otras dos personas de la Upo que están destinadas aquí están en esta residencia. Uno de ellos está en mis clases de alemán, llegó antes de ayer y estuvimos comiendo juntos. 

Otro tema aparte: el tiempo. Desde que estoy aquí, no ha llovido ningún día. Hace un sol espléndido. Lo que pasa es que el sol de aquí no es el mismo que en España. Cuando estoy por la calle, salgo con una camiseta de mangas largas porque algunas veces hace aire. He visto que a partir de esta semana, sí empezará a llover algunos días y estará nublado. Será ahí cuando conoceré de verdad cómo es el tiempo por aquí. Eso sí, anochece muy temprano y a medida que pasan los días, antes. Llegará un momento en el que siempre será de noche. Estás a las 19.00 en la calle y parece que son las 23.00 de la noche, pero bueno, habrá que acostumbrarse. 

Me gustaría saber cómo te han ido estas dos semanas desde tu última entrada. Un resumen, contarlo todo sería imposible. A finales de esta semana, escribiré otra entrada contándote cómo ha ido la primera semana de presentaciones y actividades para Erasmus. En alemán se dice: Einführungstage. 

Muchos besitos,

Inés.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Arrival to an Unknown Land

Querida Inés:

Ahora mismo estoy aguantando una "reunión" que alguien de la residencia se ha montado sin consultar a los demás, así que tengo la cabeza como un bombo, pero quería actualizar el blog y contarte, en resumidas cuentas, cómo ha ido mi primera semana mancuniana (hoy he aprendido que el gentilicio de Mánchester es mancuniano, ¿se nota?).

Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda. Como bien sabes, partí el viernes, 9 de septiembre, acompañada de mi madre, nuestra compañera de clase Lucía y otro chico de la UPO, José, en un vuelo Sevilla-Liverpool, llegando a Mánchester en autobús (que resultó bastante más económico de lo que esperaba, ocho libras). Como Castle Irwell, nuestra residencia universitaria, no nos permitía llegar antes del día 12, Lucía y José se hospedaron en un hostal donde había muchos estudiantes, mientras que mi madre y yo escogimos Stay Inn, un hotel que estaba a cinco o diez minutos del centro. El estar tan cerquita del centro nos permitió visitarlo varias veces al día y por distintos rincones, lo cual me ha ayudado mucho a guiarme por la ciudad, aunque los primeros días no hacía más que comer en un restaurante español y ver tiendas (¡aquí hay de todo!), aparte de llorar cada vez que pensaba en vosotros, o cuando hablaba con mi hermana por teléfono, es normal en una fase de transición.

El lunes, día 12, cogí un taxi con mi madre para llegar a Castle Irwell. En la recepción me dieron las llaves de mi habitación en la casa 46, a la que nos condujo uno del personal voluntario de Salford. Me ha tocado una de las últimas casas y mi habitación está en la segunda planta (la más alta de tres), así que todos los días, cuando vuelva reventadita de la uni, tendré que hacer mi sesión de escaleras. Lo bueno es que tengo un inodoro justo delante, el comedor y la cocina en la misma planta, aunque las duchas estén en la planta baja y tenga que bajar dos pisos solo para ducharme y volver a subir corriendo casi en cueros, pues apenas hay sitio para cambiarse ni para colgar la ropa. Además, la ducha no tiene teléfono, por lo que cae el chorro de agua fijo desde arriba y te tienes que mojar el pelo quieras o no... Ay, mis problemas de pelo graso...

Cuando entré en la habitación por primera vez, me deprimió: una mesa vacía con una caja de cartón encima, una cama con un nórdico feo y una almohada diminuta y todo lo demás vacío. Suerte que vine con mi madre y en poco tiempo la convertimos en una habitación acogedora, comprando la ropa de cama, poniendo mis peluches, cajitas de colores para guardar las cosas... Y una lámpara de Hannah Montana porque necesitaba una luz más débil a veces y no tenían otro diseño, pero bueno, da una luz muy agradable. En la cajita de cartón estaba el pack para conectarse a Internet, ya que el de aquí va por cable, unos cuantos panfletos informativos, algunos dulces y aperitivos y una lata de RC Cola, un detallito inesperado que alivió la impresión que me dio la habitación. Además, mi madre me trajo como sorpresa un bloc de dibujo y unos lápices, para que cuelgue dibujos en el tablón del cuarto y me anime la vista, detallista que es mi "mah".

Al día siguiente, el martes, fui con Lucía y José al desayuno que Castle Irwell organizaba para socializar, en el que daban té, zumo y tostadas gratis. Allí conocimos a un grupo de españoles de diferentes edades, sitios y carreras que residían también aquí. Posteriormente, fuimos todos juntos a la universidad a registrarnos y sacarnos el carnet de estudiante, para el cual nos sacaron la foto allí mismo... después de uno de los días más ventosos que recuerdo. Imagínate mi cara en la foto, si ya salgo mal de por sí, ¡encima con pelos de loca!

Después de sacarnos el carnet, pedimos una visita por el campus, durante la cual nos acompañó un voluntario de la universidad que parecía un auténtico hombre-bala. ¡Qué velocidad tenía, es comparable a la de mi profesora de Cultura Francesa! Al rato de empezar la visita me sentía bastante mal, aunque pensé que era por no estar habituada a caminar mucho, pero cuando los demás se fueron a visitar el centro y yo volví a mi habitación, mi madre me tomó la temperatura y resultó que tenía fiebre. Dos días después me puse mala otra vez, es un no parar de cambios de tiempo.

El miércoles es el día en el que realmente comenzó mi Erasmus, ya que fue el día en que mi madre se marchó. Fui con ella a la estación de Salford Crescent (dentro de la uni) para ir al aeropuerto y estuve con ella hasta que abrieron las puertas de embarque y la despedí con los ojos llorosos y un abrazo muy fuerte. Pensé que, a partir de ese momento, estaría llorando todos los días. De hecho, cuando atravesaba el aeropuerto para volver a la estación de tren, la gente me miraba como si fuera un bicho raro solo por tener los ojos llorosos (una señora incluso se asustó de verme asomada a su lado, cuando yo solo pretendía mirar los horarios de trenes). Ya en el tren, seguía con los ojos llorosos, pero estaba más calmada, así que me puse algo de música alegre y con mensajes optimistas en el MP3 (como esta) y comencé a decirme a mí misma que esta era mi oportunidad para demostrar de lo que soy capaz, que ya he pasado lo más difícil y que iba a estar bien. Desde entonces, no he vuelto a llorar, y eso me sorprende gratamente, ya que no esperaba que fuese a aguantar de esta manera... ¿Significará que realmente me he vuelto más fuerte? El tiempo lo dirá.

Estos días seguía un poco triste por lo de ser nula a la hora de socializar con la gente, pues veía que todo el mundo tenía grupitos formados y yo seguía "acoplada" sin ser capaz de integrarme con los demás, y en la residencia nunca coincidía con las otras tres chicas que vivían conmigo por ser de países con horarios demasiado diferentes. El viernes, mientras bajaba las escaleras de la casa para ir a la uni, escuché voces hablando en español. ¡En mi casa! Resultó que una chica de Madrid iba a vivir aquí, que es tocaya mía y que encima es friki. ¡Toma ya! La verdad es que conectamos muy pronto, es muy simpática. :D Sus padres, que planeaban un viaje a Liverpool al día siguiente, tuvieron el detalle de invitarme sin apenas conocerme (de diez minutos de reloj).

¿Al día siguiente? Lo digo como si no hubiera sido hoy mismo, ¡pero lo ha sido!

Los padres de Lau compraron billetes de tren para ir a Liverpool los cuatro. Les pregunté un par de veces cuánto les había costado el mío, porque no quería ir de gorrona, pero no quisieron decirme el precio, así que a la segunda vez dejé de insistir. El tiempo no acompañaba, y yo me había olvidado tanto el chubasquero como el pañuelo para el cuello (por suerte, luego encontré un pañuelo precioso por una libra, aunque la calidad no es igual que la del pañuelo que me compró mi madre antes de irse ni abriga igual). Lo primero que visitamos fue The Cavern, el famoso local donde actuaban Los Beatles, entre otros grandes grupos y artistas. Yo no soy muy fan de Los Beatles, quizá porque no me crié escuchándolos, aunque, como todo hijo de vecino, conozco sus temas más famosos, pero estoy segura de que habría disfrutado más la visita si hubiera sido fan. Antes de llegar a The Cavern, en Mathew Street, había una estatua de John Lennon con la que la gente, incluidos nosotros, se sacaban fotos, y un hombre que cantaba temas del cuarteto de Liverpool a cambio de calderilla. Como cantaba tan bien, le di lo que llevaba suelto y entré en el local. Sacamos fotos a todo lo que vimos, aunque, como mi pulso es como es, tuve que eliminar la mitad de las fotos por estar demasiado movidas. Dentro del local compré un imán para una amiga de mi madre que los colecciona que simulaba la susodicha estatua de John Lennon en la calle, ya que me pareció el más llamativo y único de todos los que había.

Luego fuimos buscando el puerto de Liverpool con el objetivo de ver si había alguna exposición referente al Titanic. Llegamos al puerto, pero no tuvimos la suerte de ver nada "titánico", aunque en el puerto había unos barcos de velas que me recordaban a películas de piratas, además de otro mogollón de tiendas en las que había aún más cosas de Los Beatles. Después de comer, Lau y yo fuimos a una tienda de chuches y compramos unas pocas grageas de gominola de una selección que se llamaba "49 sabores", en un afán de creer que serían como las de Bertie Bott. Había sabores extraños, como café con leche, granada o tarta de queso, aunque algunos no tenían nada que ver con su nombre y nos daban ganas de escupir. ¡Juro que algún día encontraré las auténticas Bertie Bott de todos los sabores, y os las llevaré para que las probemos juntos! ¿Nos atrevemos?

Creo que eso es todo lo importante que tengo que decir, por ahora... Aún no me termino de acostumbrar al acento de Mánchester, pero la gente de Mánchester me parece mucho más hospitalaria que la de Liverpool (por goleada), quizá porque esta es una ciudad más pequeña... ¡Ah, y ya somos ocho personas en la residencia! Quedan un par de habitaciones libres, espero que no sean juerguistas... ¿Tu residencia será compartida, o tendrás un baño propio en el que ducharte tranquilamente?

Un beso,

Laura

sábado, 10 de septiembre de 2011

Wie steht's?

Querida Laura:
Me alegré al ver tu post el día antes de partir, llevábamos sin escribir desde finales de julio. Creo que a partir de ahora, utilizaremos más el blog. Aunque en estas dos semanas, solo podré contestarte, no contar nada nuevo.
El título de esta entrada significa "¿cómo va todo?" lo que equivaldría en inglés a "how's everything?" He visto tus tweets desde ayer y me gustaría que me contaras un poco tus impresiones, con los 130 caracteres es muy limitado. Por ejemplo ¿has conocido a alguien? ¿y el inglés? Me encanta esa sensación de estar en un país extranjero y solo oír alrededor de mí inglés o el idioma que sea. El otro día estuve en la fnac y había un americano hablando con unos españoles. Estuve todo el rato al lado de ellos improvisando que estaba hojeando los libros y en verdad, estaba escuchando su conversación. No pude evitarlo, en aquel momento era una delicia para los oídos.
Respondiendo al último post, tenía pensado liberar un móvil y comprarme allí una tarjeta para tener un móvil alemán. Al estar tanto tiempo allí, creo que es lo mejor.
He leído que has encontrado un objeto para evitar que los auriculares se enreden, eso vendría bien por España. Aquí somos muy pocos originales. Seguramente allí encuentres cosas que ni te imagines y el chocolate... ¡De todas las clases, sabores, formas...! Una tienda de mis favoritas es HMV, probablemente haya alguna en Mánchester. Es lo que equivale al fnac, pero muchísimo más grande. Es entrar y no salir en horas :)
Bueno, respóndeme cuando puedas y me cuentas un poco tus primeros días en UK. Aunque ya sé que habrás contestado un montón de veces a esta pregunta desde ayer.

Besitos,

Inés.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Tears Before the Cloudy Weather

Querida Inés:

Como ya sabes, este viernes parto hacia Inglaterra. No sé lo que me espera, pero eso ya lo hemos hablado en persona, así que mejor no te aburro con mis miedos y mis cosas.

Esta noche estoy en casa sola con mi hermana, porque resulta que una amiga de mi madre tiene a su marido en el hospital, de modo que tampoco hemos podido apañar mucho. Como de costumbre, acabaremos apilándolo todo en el último momento, a lo español.

En realidad no tengo nada nuevo que contarte, porque ya nos lo hemos dicho todo, pero quería actualizar para marcar un punto de inicio del auténtico objetivo del blog: intercambiar cartas a través de Europa.

Bueno, sí, una cosa rara que he comprobado hoy con el teléfono al volver a casa. Resulta que con el contrato que tengo con Yoigo puedo llamar a cualquier punto de Europa y solo me cuesta unos céntimos más caro, de modo que puedo usar el móvil con normalidad allí sin cambiar de número ni de compañía. Te recomiendo que llames al servicio de tu compañía y preguntes si no lo has hecho, ¡puede que te ahorres el lío de cambiar de compañía!

En fin, ahí queda todo. Espero que podamos hacer la matrícula de la UPO lo antes posible, que no me hace gracia irme sin tenerla hecha.

Un besito,

Laura

P.D.: El título va por el hecho de que estos días estoy llorando mucho. ¡Ya verás cuando esté allí, jaja!